Hace poco más de 30 años se estrenó en cines una comedia bastante gamberra con Jim Carrey como protagonista que rápidamente se convirtió en un fenómeno de masas, tanto que acabó el 1994 como de una de las cinco pelis más taquilleras del año. Su nombre, lo has adivinado, era La Máscara, y lo cierto es que su sino a nivel comercial pudo haber sido radicalmente distinto de haberse respetado el plan original de hacer de esto algo más parecido a Pesadilla en Elm Street.
La película de un villano de Spider-Man
Al fin y al cabo es lo que un lector de los cómics del personaje habría pensado al enterarse de que en Hollywood estaban trabajando en su adaptación a cines. Y es que en sus tebeos lo que uno se encontraba era más bien sombrío y violento, con un tipo capaz de transformarse en un loco enmascarado que va por ahí matando a cualquiera que se interponga en su camino con sus poderes. Un super-villano, con todas las letras, al que Spider-Man se enfrentaría de ser esto Marvel.
Naturalmente la película conservo muchos elementos de su mitología, pero lo que acabamos viendo era más bien a Jim Carrey convirtiéndose en un Looney Tune. Sí, La Máscara no era una buena compañía, pero ni mucho menos le convertían en el asesino en serie que todos los habitantes de la ciudad temían encontrarse alguna vez. Pero como comentábamos, ese era el objetivo original de New Line Cinema y por ello mismo quisieron contar de director con Chuck Russell, más conocido en la industria por su buen hacer en Pesadilla en Elm Street 3 y The Bob, de terror.
"Él mismo fue una fuente de inspiración"
Pero contra todo pronóstico, al cineasta le pareció un tanto desagradable el cómic y propuso desarrollar una historia familiar (aunque no apta para todos los públicos, era PG-13) con la que poder echarse unas risas en el cine.

"Había dirigido estas dos pelis y en New Line Cinema quería otra cinta de terror impactante. Estaba este cómic de La Máscara que era bastante aterrador. Les dije que se parecía demasiado a Freddy Krueger, y que iba a ser horrible, pero que había un tipo llamado Jim Carrey que se estaba abriendo paso en La vida en color. Él mismo fue una fuente de inspiración. Conseguí escribir el guion de tal manera que quedara completamente definido por Jim Carrey. Después de leerlo me dije a mí mismo: 'Si hago esto, podré interpretar este personaje en las inauguraciones de tiendas de abastos cuando tenga 80 años'". Variety
Más tarde, "los cómics tuvieron que ser rediseñados para parecerse a Jim Carrey", añade Chuck Russell en una entrevista publicada a finales del pasado año. La Máscara finalmente tuvo un excelente desempeño en taquilla, recaudando más de 351 millones de dólares después de una inversión de apenas 20 millones de dólares que motivó el desarrolla de una serie de animación bastante simpática, y una segunda entrega, El hijo de la máscara, que preferimos hacer como que no existe. Quizás ahora que Cameron Díaz ha vuelto a actuar, y Jim Carrey aún está comprometido con su personaje de Sonic, la película, se haga una secuela...
En La Máscara, que puede verse en Max, os refrescamos la memoria, seguíamos a Stanley Ipkiss, un cajero de banco dulce, torpe y poco sociable que un día se topa con una máscara que representa a Loki, un dios de la malicia y la travesura, que le confiere poderes y le inhibe de todas las inseguridades y algo más que tiene.
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