Cuando Tolkien vio en cine Blancanieves y los Siete Enanitos algo se rompió en él para siempre. ¿Exagerado? No demasiado. Si hablamos de J.R.R. Tolkien, lo primero que suele venir a la mente es su legado literario y su influencia indeleble sobre la fantasía moderna. Sin embargo, hay un aspecto menos conocido de su vida que dejó una marca indeleble sobre cómo su obra fue percibida y, en algunos casos, apropiada por la industria del entretenimiento. Este aspecto tiene que ver con su relación nada amistosa con Walt Disney y, en particular, con la forma en la que el autor de El Señor de los Anillos veía una potencial adaptación de su mundo fantástico por parte de la icónica compañía de animación.
La culpa es de los enanitos
Tolkien era un hombre profundamente influenciado por mitologías y tradiciones literarias que daban una representación seria y, en muchos casos, sombría de los enanos. En su obra, los enanos no eran los típicos personajes cómicos y algo patéticos que Disney retrató en Blancanieves. Para Tolkien, los enanos representaban una raza ancestral, guerrera, con una cultura rica en historia y habilidad en la forja, el trabajo de la piedra y la minería. Eran seres complejos que, aunque diminutos en estatura, poseían una gran dignidad.
El problema que Tolkien tuvo con Blancanieves y los siete enanitos no era solo la representación superficial de los enanos, sino la forma en que Disney los reducía a meros bufones y caricaturas de su verdadero potencial. Según detalla un interesante artículo de Atlas Obscura, Tolkien escribió a su amigo C.S. Lewis (el creador de Narnia) sobre su frustración tras asistir a una proyección de la película, donde criticó la representación de los enanos como "feos, borrachos y cómicos". Además, la escena de la fiesta de jazz de los enanos le pareció un "desastre", y comparó la música que acompañaba esta secuencia con una falta de imaginación alarmante por parte de Disney.

La visión de Tolkien sobre la fantasía y su rechazo a Disney
"Los enanos deberían ser feos, por supuesto, pero no de esa manera," escribió Lewis, en una carta a Tolkien, quien no dudó en calificar la película de "desagradable" y "poco original", especialmente por la representación de la Reina Malvada, que para él carecía de la majestuosidad y el terror que un villano de tal calibre debería tener.
El rechazo de Tolkien hacia Disney no se limitaba a un disgusto por los enanos en Blancanieves, sino que era una cuestión más profunda sobre lo que él entendía por fantasía. Tolkien no veía la fantasía como un mero entretenimiento infantil, sino como un vehículo para explorar temas complejos y para contar historias que pudieran ser disfrutadas y comprendidas por adultos también. Para él, las historias de fantasía debían mantener una seriedad que, según su opinión, se veía desvirtuada por la ligereza de las producciones de Disney.

Tolkien veía a Disney como un "vendedor glorificado" que "vendía cuentos de hadas despojados de su profundidad y seriedad"
De hecho, Tolkien escribió en On Fairy-Stories, su célebre ensayo sobre el género, que la asociación entre los cuentos de hadas y los niños era un "accidente de la historia doméstica", sugiriendo que las historias fantásticas no deberían estar necesariamente dirigidas a un público infantil. En cambio, deberían contener un valor que las hiciera accesibles y relevantes para todas las edades, con tramas complejas y personajes multidimensionales.
Esta visión de Tolkien contrastaba fuertemente con la de Disney, quien, a lo largo de su carrera, adaptó las historias de hadas tradicionales de una manera que suavizaba sus elementos más oscuros y complejos, dándoles un tono optimista y apto para todo público. Y aunque las películas de Disney, como Cenicienta o La Bella Durmiente, presentaban historias con elementos oscuros, la magia de la animación de Disney siempre tendía a diluir las sombras de la narrativa, transformándolas en algo accesible y positivo, a menudo para los más jóvenes.

El veto definitivo
La animosidad de Tolkien hacia Disney se fue intensificando con el tiempo. En una carta de 1965, dejó claro que ni él ni sus editores tenían la más mínima intención de permitir que Walt Disney adaptara El Señor de los Anillos. Incluso cuando los estudios Disney mostraron interés en adaptar su obra, Tolkien se opuso de manera rotunda. Según Fansided, Tolkien veía a Disney como un "vendedor glorificado" que "vendía cuentos de hadas despojados de su profundidad y seriedad". Para él, adaptar El Señor de los Anillos con el mismo enfoque simplista y superficial que había utilizado en Blancanieves sería una traición a la integridad de su mundo.
Los intentos de Disney para adatar El Señor de los Anillos fueron rechazados por Tolkien sin contemplaciones
Además, los primeros intentos de Disney de obtener los derechos de adaptación de El Señor de los Anillos fueron rechazados por Tolkien sin contemplaciones. Cuando los representantes de Disney intentaron contactar con Tolkien en los años 60, el escritor les cerró la puerta, temeroso de que su trabajo fuera despojado de su seriedad y profundidad en manos de los estudios de animación. La negativa fue definitiva y dejó claro que el autor no veía a Disney como el aliado adecuado para llevar su mundo a la pantalla.
Aunque la animación de Disney nunca tuvo lugar en el universo de El Señor de los Anillos, el impacto de la animación como forma artística fue evidente en la historia del cine. Sin embargo, Tolkien, con su estricta visión del género, no estaba dispuesto a permitir que la magia de su obra se convirtiera en un espectáculo de masas diluido por la simplificación de la animación que Disney promovía. De ahí, por ejemplo, que tampoco viéramos a Los Beatles en la Tierra Media.
Esta postura no solo reflejaba un desacuerdo sobre cómo tratar su obra, sino que también se relacionaba con la forma en que Tolkien veía la preservación de la cultura literaria y la historia. La relación entre Tolkien y Disney siempre fue tensa e irreconciliable. La percepción de Tolkien sobre la fantasía como algo que debía estar libre de trivialidades infantiles eran razones más que suficientes para que rechazara cualquier intento de adaptación por parte de un titán del entretenimiento como Disney. Para Tolkien, su obra no debía ser "infantilizada" ni transformada en un espectáculo de masas que despojara a la historia de su profundidad. ¿Qué pensaría el Profesor Tolkien de las actuales adaptaciones de su obra?
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sevistyle
Pues si viera lo que está haciendo Amazon con su obra directamente.
isaacph
Y ahora encima progres.
Siegmund
Si Tolkien levantara cabeza...
jorgebermudezelimendez
Gimbli.. si.
Esta página ya parece de Aliens press.